¿Por qué apoyo el Partido Comunista Revolucionario de Canadá? [Parte 2]

v1077

El blog Victoria Oprimidos ha traducido,  por su elevado interés, el artículo “¿ Por qué apoyo al Partido Comunista Revolucionario de Canadá ?” del inglés al español. Una serie de posts escritos por un simpatizante del PCR-RCP en su blog M-L-M Mayhem.

Esta es la segunda entrada de un conjunto de tres partes del porqué doy apoyo al Partido Comunista Revolucionario de Canadá [PCR-RCP]. La primera parte fue una introducción general donde expliqué las razones de este escrito, así como una indicación, en base a las discusiones que he tenido en el pasado, de las cinco categorías en las que había planeado dividir esta serie de posts. La primera categoría hacía referencia a la comprensión adecuada del PCR-RCP, en el contexto concreto de Canadá, del colonialismo de asentamientos y de la cuestión nacional. A continuación, las siguientes dos categorías.

2: vanguardia contra el seguidismo

He perdido la cuenta del número de veces en las que un miembro de una organización, autoproclamada comunista, ha argumentado que no se puede hablar sobre x políticas porque ello podría alejar a la gente común. Esto, a veces, conllevó no hablar de comunismo – se llegó tan lejos, que incluso se ocultó el propio comunismo – porque “la clase trabajadora”, especialmente en Canadá, podría encontrar el comunismo como algo aterrador.

Esta actitud es, a menudo, resultado de la teoría de Draper del “socialismo desde abajo”, que en la actualidad es más popular en Toronto que en cualquier otro lugar. La intención es que las masas se den cuenta de las políticas correctas por su cuenta, de forma espontánea, tal vez, y nosotros sólo tenemos que estar detrás de ellas cuando lo hagan – no hay razón para hablar con ellas antes de tiempo, porque esto ya se encuentra en el camino de su destino histórico. Y a pesar de que esta posición suena bien, es en realidad bastante condescendiente, porque da lugar a una negativa a hablar directamente con la gente, muchos de los cuales carecen del privilegio de participar con textos políticos en, por ejemplo, el ámbito universitario, y compartir este privilegio. Es una retención, un miserable acaparamiento del conocimiento, y a menudo, es más bien político: “vamos a hablar con otros intelectuales del comunismo, o con gente en las manifestaciones que se asemejen a este tipo, pero no con gente de fuera de la universidad y de los círculos activistas – ¡no deben malinterpretar este tipo de cosas hasta que estén listos!” Como Roxanne Dunbar-Ortiz argumentó en un viejo artículo de la organización feminista Cell 16:

“Hay que evitar un error importante de los organizadores de la clase media. En un intento por “ganarse” a la gente para el movimiento (¿ganar un voto?), los organizadores suelen imitar el estilo de vida de aquellos que están organizando. Esto es paternalista, no liberador y cruel. La gente que está oprimida quiere alternativas y quiere aprender. No quiere seguir arraigada a su opresivo estilo de vida. Tenemos que ser generosos con nuestro conocimiento, no subestimar el deseo de libertad de los oprimidos, y no confundir la ignorancia con el deseo”. (Roxanne Dunbar-Ortiz, La liberación femenina como base para la revolución social)v1092

Porque incluso cuando algunos grupos, por ellos mismos, salen a la luz como comunistas, hay momentos en los que todavía se niegan a impulsar la política radical que implica el comunismo: evitarán las preguntas planteadas por los movimientos feministas, antirracistas, anti-coloniales y queer – tal vez preocupados de que estas inquietudes radicales alejen a la gente. Lo que es peor, por un lado hablan del comunismo, y por el otro del parlamentarismo: es decir, te hablan de la necesidad de la revolución y luego pasan la mayor parte de su tiempo exaltando el reformismo socialdemócrata.

Esto es seguidismo de las masas, en lugar de proporcionarles una alternativa revolucionaria. Es evidente que el punto no es que un partido revolucionario deba aislarse completamente de las masas, ya que se hace necesario proporcionar una dirección revolucionaria: la teoría de la línea de masas dice que una organización comunista avanzada tiene que participar de las masas al circuito de masas: encargándose de las preocupaciones espontáneas y del deseo visceral de rebelión hacia una política coherente. Esta línea política de masas nunca puede ser tan simple desde las masas; ir a las masas no puede significar disfrazar una posición política.

Una de las cosas que admiro del PCR-RCP es que practica esta comprensión de la línea de masas sobre la política revolucionaria, negándose a caer en el seguidismo. Después de todo, la gente que sigue a las masas, a veces, no está realmente involucrada en las luchas de las masas: mientras que algunos grupos son puristas revolucionarios cabalísticos, que dogmáticamente van más allá de las masas, divorciándose de las preocupaciones cotidianas de la gente, muchos otros grupos se quedan atrás cuando se trata de su práctica política, esperando algún movimiento espontáneo con la esperanza de que sea la revolución. El PCR-RCP, sin embargo, se ha comprometido con las luchas políticas del día a día y, dentro de estas luchas, siempre ha sustentado que es importante hacer agitación en favor del comunismo. No es dogmático: sabemos mejor que nadie el enfoque sintomático de ciertos grupos marxistas misioneros (y por tanto, los documentos de los que balbucean incesantemente sobre debates arcanos referentes a 1917), ya que es un intento de llevar a cabo realmente una forma de organización.

Esto lo aprendí concretamente cuando me uní a la organización abierta que se formó en el 2º Congreso Revolucionario Canadiense y me vi envuelto en proyectos que eran un intento honesto de hacer agitación en favor del comunismo y usar esta agitación como método de organización. En primer lugar fue la campaña de boicot a las elecciones, donde el PCR-RCP argumentó que un boicot (en el que una parte significativa de las masas de Canadá se negó, y todavía se niega, a participar en el parlamentarismo) significaba un rechazo espontáneo al sistema y, de este modo, el papel de los comunistas sería el de comprometerse con este sentimiento acorde a la línea de masas: el rechazo al sistema, negándose a votar, provino de las masas; el trabajo de los comunistas era, por lo tanto, ir a las masas, comprometerse con esta negativa, e intentar organizar algo políticamente coherente. Y aprendimos, al hablar con la gente en la calle, que esta negativa era, de hecho, un rechazo furioso al sistema – y esta furia proporciona la oportunidad de hablar acerca de la necesidad de organizar una alternativa revolucionaria.

En segundo lugar, también estamos involucrados en un esfuerzo continuo por realizar una difusión real del comunismo a través de un periódico accesible y no sectario. En lugar de simplemente dejar estos periódicos en puntos de entrega, donde no se sabría si se han cogido o leído, los entregamos en la calle y son utilizados como herramienta para hablar con la gente. No decimos “oye, únete a nuestro grupo ahora mismo porque somos los sacerdotes de un nuevo orden”, sino que tenemos una verdadera charla sobre política comunista y nos reunimos con otro tipo de gente que podría ser atraída hacia la praxis revolucionaria.

El caso es que cualquier organización comunista que se niegue a hacer agitación abiertamente por políticas radicales (ya sea, eligiendo en su lugar la forma dogmática insular o participar en el seguidismo) está lejos de ser la vanguardia de un movimiento revolucionario. El simple acto de hacer agitación pública por el comunismo – y hacerla sin caer en el dogmatismo, las guerras internas por el territorio de izquierda, o la liquidación de la idea de la revolución dentro de la democracia burguesa – es el requisito mínimo indispensable para cualquier organización comunista que quiera calificarse a sí misma como partido.

3-análisis concreto de una situación específica

Cualquier organización que afirma ser un partido revolucionario tiene que poseer una teoría política unificada, es decir, un análisis concreto de la situación específica. Así, al igual que los bolcheviques requirieron una teoría unificada para poder explicar la revolución en su contexto social e histórico, y los comunistas chinos liderados por Mao necesitaron lo mismo para su situación, un partido tiene que desarrollar lo que he llamado en otro lugar marxismo vivo (específicamente en la parte de un diálogo inter-blog que es un poco onerosa) que no sólo tiene en cuenta las lecciones revolucionarias del pasado, sino que es capaz de sintetizar estas cuestiones dentro de su propio contexto social e histórico.

De este modo, otra de las principales razones por las que me sentí atraído por el PCR-RCP fue que su programa (junto con sus ensayos teóricos aparecidos en el francés Arsenal y el inglés Peoples War Digest) supuso el primer intento coherente y exitoso, en mi opinión, del desarrollo de un análisis materialista histórico y revolucionario apropiado a este contexto social y a esta coyuntura histórica. Si nosotros, los comunistas, creemos que, al igual que Lenin, no puede haber movimiento revolucionario sin teoría revolucionaria, entonces debemos aceptar que es muy importante contar con una base teórica coherente y concreta. Y no unos fundamentos teóricos excesivamente academizados, sino unos que estén dirigidos a la praxis revolucionaria real – una teoría que exija la práctica en lugar de alienar a la primera de la segunda.

En el primer punto principal de mi entrada anterior, hablé de cómo el análisis del PCR-RCP sobre el colonialismo de asentamientos fue lo primero, hace años, que atrajo mi interés. Esta consideración está íntimamente ligada a mi punto sobre el análisis concreto de una situación específica: Creo firmemente que, dado que la nación llamada “Canadá” surgió de las contradicciones violentas de la conquista colonial, cualquier análisis materialista histórico válido de la situación canadiense necesita hacer frente a esto, y tratarlo adecuadamente, si quiere ser tomado en serio. No es suficiente simplemente defender de boquilla los derechos indígenas para que ellos tengan que verlos como necesidades revolucionarias, en lugar de los simples derechos liberales, y como parte de la realidad material que produce la lucha de clases canadiense. Como la teoría de la contradicción de Mao nos dice, si ignoramos contradicciones de opresión que forman parte de cómo nació y sigue funcionando nuestra sociedad, e incluso si ignoramos estas contradicciones que no parecen encajar en una ortodoxa y dogmática comprensión del “capitalista frente a la mano de obra”, en ese caso, en realidad, estamos apoyando a las clases dominantes y nos posicionamos en contra de la lucha de clases revolucionaria.

(En cualquier caso, el PCR-RCP es la única organización del partido comunista en Canadá que se ha acercado de forma correcta y concreta a la contradicción del colonialismo, se ha negado a tratarlo como un tema secundario interesante, y lo trata como una parte importante de la estructura del capitalismo canadiense. Vuelvo a insistir en esto aquí, porque realmente necesita ser visto como algo extremadamente significativo: no ha habido ni un solo aspirante a partido comunista en Canadá que haya tratado el colonialismo de asentamientos y la cuestión nacional de Canadá sobre las naciones colonizadas con la misma seriedad. Esto no quiere decir que algún comunista, o tal vez incluso algunos pequeños grupos comunistas, no hayan llevado a cabo buenos análisis; lo que estoy diciendo  es que ningún autoproclamado partido comunista canadiense, organización comunista pre-partido, o proyecto comunista, ha tratado este tema con la misma seriedad, la misma visión materialista histórica, y los mismos principios anticoloniales. Creo que puedo hacer esta afirmación porque mi tesis doctoral fue sobre la lucha anticolonialista y el marxismo, y después de pasar varios años investigando a los aspirantes canadienses a partidos comunistas y sus conocimientos teóricos sobre el colonialismo de Canadá, tiendo a desdeñar todos estos partidos que ideológicamente están ciegos sobre este hecho. De nuevo, esta fue una de las razones por las que quería saber más acerca del PCR-RCP cuando comencé a oír sobre su existencia.)

v1091

Por otra parte, el análisis teórico del PCR-RCP lleva a cabo otras cuatro cosas que otras organizaciones comunistas canadienses no: i) resume el contexto histórico de lucha en Canadá y, de manera coherente, evalúa la coyuntura histórica actual; ii) rechaza directrices simplistas y dogmáticas, en un intento de dar sentido a la ubicación y la naturaleza de la clase revolucionaria de Canadá; iii) sitúa a Canadá de lleno en el campo imperialista, tanto como potencia imperialista propia como independiente, en lugar de tratarla como una potencia imperialista que de alguna manera también fue neo-colonizada por los Estados Unidos; iv) utiliza todo esto en su programa (el cual  es una explicación más amplia del cuerpo del trabajo teórico que se ha estado produciendo, ya que es un programa) para centrarse en la necesidad de la revolución y, por lo tanto, analizar el cómo y el porqué de alcanzar la revolución en Canadá.

No voy a dedicar demasiado tiempo a explicar en profundidad el programa de PCR-RCP – sería mejor que la gente lo evaluara por sí misma usando el enlace que aparece más arriba – debido a que el objetivo de estas entradas es resumir las razones por las que decidí que esta organización era digna de apoyo. Basta con decir que estos cuatro puntos son muy importantes, tanto por separado como juntos, y estoy seguro de que algunos de mis lectores canadienses pueden entender la polémica de algunos de los puntos. El punto iii), por ejemplo, es una cuestión controvertida entre las organizaciones comunistas canadienses que pretenden ser partidos: el PCR-RCP es el primer partido autoproclamado que rechaza la noción ahistórica y problemática de que Canadá no es una potencia imperialista por derecho propio – aunque hay algunos académicos de izquierda contemporáneos que recientemente han comenzado a escribir sobre este tema. Jerome Klassen, por ejemplo, fue uno de los pioneros en el mundo académico canadiense varios años atrás; Todd Gordon ha escrito recientemente un libro sobre este mismo asunto. Aún así, el PCR-RCP impulsa esta posición antes de que surgiera en el mundo académico, y es el primer partido comunista canadiense que ha tomado esta posición.

Y los otros puntos – son un expresión adecuada de la lucha canadiense y su coyuntura actual, un compromiso concreto con la lucha de clases canadiense y lo que constituye / compone el proletariado, y un intento de planificación real de los pasos necesarios para una revolución – hacen que el programa del PCR-RCP sea prácticamente el único programa en este contexto socio-histórico que no es: a) tan teóricamente denso y obtuso que sólo unos pocos expertos pueden leerlo; b) tan burdo y anti-intelectual que la teoría es vilipendiada de espontánea; c) incoherente y por lo tanto indigno de ser llamado programa, en primer lugar.

Todo esto es muy importante en un período donde los ensayos de programas de los partidos y enfoques teóricos de la izquierda canadiense se caracterizan por ser considerablemente pésimos. Especialmente presentados en función de la teoría actualmente popular, que afirma que los estudiantes de clase media / intelectuales (a menudo estudiantes de raza blanca, sexo masculino, y de entornos económicos privilegiados) son la clase revolucionaria por excelencia (porque, por alguna razón, el Bloque Negro que inició disturbios es considerado a la altura de la lucha revolucionaria de Canadá), se está volviendo popular en varios sectores (principalmente porque estos sectores, procedentes de las clases privilegiadas bien recibidas por la teoría, quieren verse a sí mismos como la vanguardia de la revolución). Cuando observo este tipo de teorías, y me sorprendo de que estén siendo aceptadas por algunas organizaciones de izquierda, a pesar de su falta de rigor teórico y la negativa a comprometerse realmente con las circunstancias concretas de la sociedad canadiense, no puedo dejar de estar impresionado por lo que el PCR-RCP ha presentado.

Todo esto no quiere decir que el programa no tenga defectos, o que no pueda contener puntos ciegos, sino que incluso el PCR-RCP lo ve como un documento vivo que posiblemente puede cambiar y crecer. Nadie crea una teoría perfectamente cerrada; los que dicen que tienen la verdad final y sensata no son comunistas, sino dogmáticos, y es por ello que muchos programas y teorías sectarias siguen siendo los mismos desde hace décadas. A pesar de los posibles, o no, puntos ciegos, encontré que el programa del PCR-RCP está a pasos agigantados de otros intentos; esto, en mi mente, habló de la calidad de la práctica revolucionaria y de la carente investigación de otros grupos.

[Continúa y concluye…]

Fuente: http://moufawad-paul.blogspot.com.es/2011/07/why-i-support-revolutionary-communist_18.html

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s