Psiquiatría, la gran sinrazón

El capitalismo siempre busca nuevas formas de obtener dinero y expandirse. Este hecho en bastantes ocasiones  se consigue satisfaciendo necesidades creadas o inducidas, que no tienen carácter natural.

Una de las principales actividades que se basa en la estrategia mencionada es la psiquiatria. Esta disciplina ya en sus inicios y posteriores desarrollos se ha basado en la invención de enfermedades mentales, exageración de síntomas cotidianos… Su doctrina se justifica en desequilibrios químicos del cerebro pero que aún no existe ningún análisis de sangre o de orina que lo demuestre. Se basa en continuos condicionantes y muy pocas certezas por no decir ninguna.

La psiquiatría es una pseudociencia que no se puede demostrar científicamente. A diferencia de la neurología que si es probable a través de escáneres, resonancias magnéticas… Esta falsa ciencia se ha utilizado a lo largo de la historia para estigmatizar ciertos segmentos de la población apoyando el racismo, apartando el disidente político o el que es distinto del resto de la sociedad en manicomios… Su daño en la sociedad es incalculable como consecuencia de aplicaciones de tratamientos atroces y de recetas de drogas psiquiátricas.


Cada año mueren 42000 personas por culpa de las drogas psiquiátricas. Estas tienen unos efectos secundarios muy nocivos que pueden generar paradas del corazón, suicidios,… A pesar de esto la industria de la psiquiatría no se detiene e intenta incrementar el público objetivo, siendo este en la actualidad de 1000 millones de personas en el mundo (población considerada enferma mental).

Ya lo advertía Karl Marx a mitades del siglo XIX en el artículo “El aumento de la demencia en Gran Bretaña” correspondiente al libro “Acerca del Suicidio”. En él Marx comentó: “el aumento de la demencia en Gran Bretaña marcha al mismo ritmo que el aumento de las exportaciones, y ha superado el aumento de la población”.  Con lo que podemos observar que siempre ha sido un gran negocio.

Su afán para conseguir mayores beneficios no tiene fin. En estas últimas décadas se ha cebado con un colectivo poco afectado aún por esta mal llamada ciencia los niños. En 1970 en EEUU se consideraba que los menores afectados por la TDAH (Trastorno por déficit de atención y hiperactividad) eran 150.000, hoy se habla de 6 millones. Los niños se los etiqueta de enfermos cuando en realidad están sanos. La causa del problema se tendría que buscar en el sistema de educación que no se adapta al aprendizaje de toda la población sino sólo de la mayoría. Se intenta convertir a niños en oficinistas y a los que no se adaptan, para que no se sientan en desventaja, se les obliga a tomar drogas.

Fuentes: http://es.scribd.com/doc/157460709/Acerca-Del-Suicidio; http://ccdh.es/

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